Marcelo Arzamendia & Asociados
Ciencia de datos

Coparticipación por municipio: dónde están las brechas

Cómo se reparte la coparticipación entre provincias y municipios, y cómo leer los datos para encontrar diferencias que el total no muestra.

Marcelo Arzamendia
Marcelo Arzamendia20 de octubre de 2026. Lectura de 3 minutos.

Para muchos municipios argentinos, la coparticipación es una de las principales fuentes de ingresos. Sin embargo, pocas veces se analiza con detalle cómo se calcula, cuánto recibe cada uno en relación con su población y qué dice eso sobre las posibilidades reales de cada gestión.

Un reparto en dos escalones

Primer escalón: de la Nación a las provincias. La Constitución Nacional, en su artículo 75 inciso 2, prevé una ley convenio entre la Nación y las provincias para regular la coparticipación. Esa ley nunca se sancionó, y sigue rigiendo el régimen "transitorio" de la Ley 23.548, de 1988. Esa ley fijó la distribución primaria de la masa coparticipable en un 42,34% para la Nación y un 54,66% para las provincias, y asignó a cada provincia un porcentaje fijo.

Segundo escalón: de cada provincia a sus municipios. Cada provincia reparte una parte de lo que recibe según su propio régimen de coparticipación municipal. Y acá las reglas cambian mucho de una provincia a otra.

Un ejemplo: en Mendoza, la Ley 6396 destina a los municipios el 14% de lo que la provincia recibe por la Ley 23.548. Esa masa se reparte un 25% en partes iguales entre todos los municipios, un 65% en proporción a la población y un 10% según un coeficiente de equilibrio del desarrollo regional.

Otras provincias usan criterios distintos: recaudación propia, superficie, necesidades básicas insatisfechas o combinaciones de varios factores. Por eso, cualquier comparación seria tiene que empezar por conocer la ley de cada provincia.

Dónde aparecen las brechas

Cómo hacer el análisis

  1. Conseguir la ley provincial vigente y los coeficientes de distribución.
  2. Reunir los montos efectivamente transferidos, que suelen publicar los ministerios de economía o las contadurías provinciales.
  3. Dividir por la población del último censo para obtener el monto por habitante.
  4. Cruzar con recursos propios y gasto de cada municipio, cuando esa información está disponible.
  5. Llevarlo a un mapa. Las diferencias territoriales se entienden mucho mejor de un vistazo.

Un ejemplo para entender la lógica

Supongamos dos municipios de una misma provincia, con números redondos para simplificar. El primero tiene 100.000 habitantes y recibe 1.000 millones de pesos al año por coparticipación. El segundo tiene 10.000 habitantes y recibe 200 millones.

Mirando el total, el primero recibe cinco veces más. Mirando por habitante, la situación se invierte: el municipio grande recibe 10.000 pesos por vecino y el chico, 20.000. Esa diferencia no es necesariamente injusta, porque los municipios chicos tienen costos fijos que no dependen de la cantidad de habitantes, pero tiene que estar a la vista para discutirla con datos.

Ahora sumemos los recursos propios. Si el municipio grande recauda por tasas otros 1.000 millones y el chico solo 20 millones, el primero financia la mitad de su presupuesto con recaudación propia y el segundo depende casi por completo de la coparticipación. Son dos realidades de gestión completamente distintas, aunque estén a pocos kilómetros.

Qué preguntas responde este análisis

Para qué sirve

Este análisis no es un ejercicio académico. Le da a un intendente un argumento sólido para negociar con la provincia, ayuda a un equipo de gestión a priorizar con los recursos que realmente tiene y permite explicarle al vecino, con números, por qué algunas cosas se pueden hacer y otras no.

En una discusión donde suele haber más opiniones que datos, tener los números ordenados es una ventaja enorme.

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